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El camino
lunes, 29 de junio de 2009
Podríamos decir que vamos puerta por puerta, pero al cabo antes de llamar a dos ya tomamos cay (té) en el jardín de una humilde casa de pueblo.
Nadie en sus cabales pone a dormir con sus niños a cualquiera sin preguntar quién eres. Por eso primero es el tiempo del encuentro, nadie ha dicho donde dormiremos, qué será del día, ahora es tiempo de beber té, de comer mano con mano cerezas y queso. Un lugar en su corazón, un espacio en su casa, precisa su tiempo sentados el uno junto al otro. Primero nos ofrecen el cuarto de las herramientas, en los aledaños de la casa, con un camastro en la pared, al poco la habitación de lavar, y con las últimas aceitunas nos brindan en el salón un hueco. Nosotros no esperamos mucho, sólo confiamos en que algo habrá, y si es queso y aceitunas y una conversación chapurreada entre signos con las manos, ya todo es bastante, olvidamos el cansancio, nos entramos en su vida. Finalmente nos dan lo que tienen, comemos lo que ellos comen y soñamos esa noche donde nos hacen el hueco, antes hicieron espacio en su corazon.
La familia Dursun, en el pequeño pueblo de Mesudiye nos acoge,
y como sabemos todos en pueblo pequeño todos son familia, cenamos con Alican y Binsel Dursun, pero vamos a tomar la tarde con té y aceitunas en el suelo del porche a casa de Ridvan.
Ya entrada la noche regresamos a casa de la familia Dursun que tambien recostados en el porche descansan el calor y el trabajo del día. Son agricultores, tienen algunas tierras donde cultivan trigo o sandías o tomates, lo que da la estación, y también riegan las de otros; hoy hay discusión porque bisoño el patrón se resiste a pagarle el trabajo al hijo mayor.
Y su madre prepara las empanadillas de la tarde...
Como tantos el padre emigro a Alemania, cuatro años, y con sus frutos, después de un tiempo en Eskisehir, capital de la región, se asentó, hace ya treinta años, en este pequeño pueblo cocido por el sol en verano, lavado por la nieve en invierno.
Es verano, tiempo de cerezas, y entre pueblo y pueblo, quemados por el sol y el viento, hay mañanas que nos detenemos en alguna casa del camino. Hopitalarios y curiosos, los campesinos nos ofrecen cerezas o picotas recién cogidas y té, siempre el té, que nosotros siempre pedimos agua.
Es grato detenerse, poner freno a las bicis y a la inercia de ir, detenerse, descender de la inercia ciega que embota los días con el corcho de la costumbre. Detenerse a charlar, a mirar, a respirar, eso que los banqueros y los dueños del tablero llaman “perder el tiempo”. Pararse y no producir nada, pero sólo conciencia. A los pueblos que valoran la vida no les cuesta pararse, los turcos se detienen y charlan tomando té a la sombra de una invitación, en la teterías, en los colmados, en las mercerías, los buenos comercios contienen un aparte dispuesto para tomar el té y charlar con sus clientes, cinco veces al día los turcos se detienen a orar, al menos cinco al día a charlar …
El otro día, como tantos días desde nuestros días por España, corremos con las bicis hasta alcanzar un tractor y a su rebufo escapamos del viento unos kilómetros pero es verano, ya lo digo, tiempo de cerezas, y todavía con dos puñados de cerezas en las alforjas de la última parada, se despiden lanzando en una bolsa un kilo cerezas. Se las dan a Pilar, la hablan a Pilar porque es mujer, porque son mujeres las que sentadas en el remolque del tractor nos sonríen, no me vaya a pensar.
Modificado el ( lunes, 29 de junio de 2009 )
 
peregrineando
viernes, 26 de junio de 2009

Una vez que dejamos Bolvadin, nos decidimos a pedir por tercera vez y con algo de osadía, un lugar para dormir... Estamos intentando trabajar para hablaros de las familias que nos acogen, por lo que haremos una pequeña introducción sin extendernos hasta nuestra llegada a Konya, perdonad y sed pacientes

 

Lo encontramos en degrimen con una familia, llena de risas, respeto y amabilidad

Nos despdimos llenos de regalos en todos los sentidos. Y nos dirigmos hacia Ilgin, lugar que elegimos para descansar y donde somos invitados a un desayuno entre trabajadores de una panadería (ermek firini) por las mañanas y una pizzeria (pizzas turcas, llamadas pides) por la tarde. Todo resuena a simpatía y como siempre nos enseñan su saber estar y servir al otro.

 

y despues del descanso nos dirigimos a Konya, aunque una vez realizados 60 kms y a 30 kms de Konya nos desviamos un kilómetro de la carretera general para llamar a un timbre que suena a pájaro en una casa elegida al azar. de un pequño pueblo...Claro , que nosotros no sabíamos es que ya tenían antecedentes en acoger a gente y pensábamos que eramos los primeros a los que ofrecen comida, cama y juego de piedras similar a las tabas...esta será otra historia , mientras os invitamos a que apreciéis su generosidad

 

 

... y Pilar que se arremanga entusiasmada y hace de vaquera

... haciendo la mantequilla con la leche recien ordeñada de Pilar

Y con algo de pena, subimos hacia Konya puerta de un predesierto...Aunque también importante ciudad , debido a que en ella nace la orden de los derviches, místicos sufíes a traves de su fundador que vivió ella, de cerca de 1 millón de habitantes (en la actualidad).

Modificado el ( viernes, 26 de junio de 2009 )
 
Bolvadin, y nuevas gentes
domingo, 21 de junio de 2009

Bolvadin, una parada de regalo.

descarga de frutas y verduras en Bolvadin.

y sus gentes...

el camino nos dirige hacia las faldas de estas montañas, donde se asienta Çay

una parada en el camino con cerezas y refrescos de la pequeña y tan amable gente en Sultandag.

 

 

Modificado el ( domingo, 21 de junio de 2009 )
 
A Tomás, mi hermano
martes, 16 de junio de 2009
Tu siempre jugabas, era tu manera de acercarte a nosotros, y no es verdad no fuiste siempre un niño, las puertas al mundo eran tus juegos, tus juegos tu manera de querer. Por eso y mucho más amaste a los que más querías, a Manel, y a Catina, y a Teresa, tus niños, con sus pequeños juegos.
Te gustaban los cuentos de Chejov, y “La montaña mágica” fue el mejor libro que nunca has leído, dijiste. Libros, los libros que escogemos y admiramos dejan huellas de lo que somos. Cuidabas con celo y casi magia grabados de Fortuny, una edición de los “Caprichos” de Goya, un “Quijote” ilustrado por Gustve Doré. Teníamos que cerrar los ojos como dos platos bobos para defendernos de tus tesoros hondos como el tiempo, que sólo por pudor nos enseñabas con vanidad infantil.
A la sombra de un libro desde un sillón orejero quisiste vivir sin florecer, y fue bueno hasta entonces, nada sobra, pero faltaba lo mejor cuando el sol entró en tu cuarto inglés y supo despertarte de aquel sueño, para abrirle los ojos a la noche, a nuestra noche, necesitábamos tu luz. Cuando ella te dejó me llamaste desolado por la luz. Todo el que no muere, al menos una vez en la vida, es como una iglesia sin bendecir, dijo el poeta, y en lugar de un cuchillo compraste orquídeas y alegrías, cada día las regabas y te crecía el corazón hasta mojarnos a todos. Tu afición era escribir relatos que leías en tertulias como a otros escuchabas, o dormías según la habilidad del escribiente, y así tejiste rituales, alegría y al cabo alguna amistad.
En tu jardín colocaste una farola del color de la luna, unos bancos y plantaste rosas. Las cuidabas cada día y te nació Pilar en el corazón, y con ella naciste tu también porque al fin fuiste amado. Pilar es clara como el trigo, la llamaste Pilarín porque tu amor era grande. Echasteis juntos a soñar, contasteis los quejidos, el camino hasta el amor, escuchasteis como nadie pudo oíros, conocisteis la vida tal cual era, y al cabo abriste puertas y ventanas para que todos entrásemos en tu vida y tu casa. Saltaban Catina o Teresa en los colchenes, Manel se divertía con tus chistes de escándalo, Pilarín era feliz, y tu rostro ardía cuando volvíamos a Burgos cada vez con más verdad.
Y un día en Londres nos dejaste sordos de dolor y a solas con la luz desprendida de tu ausencia. Nos dejaste cojos y ahora caminamos con las muletas de todas las vidas que encendiste antes de morir. Pilarín, mama, tus dos mujeres, papa, Javi, Isabel, , Menchu, Irene, tu amiga siempre, Quique, Pilar, Richar, el pueblo de Villacienzo, tu casa, Manel y Teresita, tus hijos en el alma, Catina, Catina… y tantos otros que damos testimonio de tí, Tomás, tu que tanto nos dejas, me faltas Tomás, me faltas, pero tu vida no fue en vano, no fue en vano…
Modificado el ( martes, 16 de junio de 2009 )
 
Diario de Viaje
martes, 03 de marzo de 2009
                                                    PINCHA EN LA FOTO PARA VER EL DIARIO: hasta Bulgaria
Modificado el ( viernes, 15 de mayo de 2009 )
 
RECORRIDO EN BICICLETA: VERANO-OTOÑO 2008
martes, 11 de noviembre de 2008

 

PINCHA EN LA FOTO PARA VER AMPLIADO

 

Modificado el ( viernes, 19 de diciembre de 2008 )
 
Manos
sábado, 04 de octubre de 2008
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a Pilar
Dos manos abiertas
para pintar el cielo
y una mano cerrada para calentar
tus cinco dedos
.
Dos manos
para atarme a la bici
y una mano
para señalar el hambre
y dos manos para hacer
un bocadillo de palabras

dos manos
en los bolsilloss
para estar a tu lado
y una mano para fumar
y dos labios para tocarte
.
pero una mano basta
para abrir una lata y beber
en un vaso nuestra vida

 
 
Modificado el ( sábado, 04 de octubre de 2008 )